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Por: Cecilia Rentería Lamas

La primera vez que reflexioné sobre la escuela en casa fue un día de invierno del 2012, estaba cursando la Lic. En Educación (a mis treinta y tantos años) con la intención de cambiar el horario de oficina por otro más flexible y, claro, tener los mismos días de vacaciones que mis hijos…

Fue una publicación en redes sociales de una amiga que hace “homeschool” con sus tres hijos, en la cual comentaba que “uno de los muchos beneficios de no ir a la escuela es no tener que madrugar y salir de casa en los días fríos”… pensé que estaba loca, obviamente los niños necesitan ir a la escuela, al menos lo míos rara vez faltaban y cumplían con todas sus tareas… pero, como próxima licenciada en educación me provocó considerar un poco más su postura ante algo tan normal como ir a la escuela, al grado de que al poco tiempo tomé la decisión de renunciar a mi trabajo y de sacar a mis hijas de la primaria, fueron tres felices años de dedicarme a ellas las 24 horas, hasta hace poco me seguían sorprendiendo las reacciones de las personas cuando se enteraban que algunas familias educan en casa y, obviamente, jamás imaginé que algunos años después TODAS las familias del mundo se verían obligadas a llevar las aulas a su hogar. 

 

 

 Nuestra forma de vida cambió drásticamente en los últimos meses, ni en las películas se mencionaba cómo se iba a llevar la educación en caso de una pandemia mundial, una invasión extraterrestre o un apocalipsis zombie… nos tomó por sorpresa a todos.

Llevamos más de ciclo y medio escolar a distancia, en algunas instituciones comenzaron a recibir alumnos con todos los protocolos establecidos, pero hasta en algunos países de primer mundo las escuelas han cerrado nuevamente sus puertas, pues con las variantes y mutaciones del virus no se ha podido garantizar del todo la salud de los alumnos y del personal docente.

 

 

 De acuerdo con la UNICEF, la educación es una forma de brindar estabilidad y seguridad a la niñez ya que ayuda a implementar una rutina, a utilizar su tiempo de forma productiva y así afrontar el trauma, el estrés y el miedo que pueden estar sintiendo a causa de la pandemia. Por eso es muy importante que los niños, niñas y adolescentes puedan seguir estudiando y aprendiendo desde casa, de lo contrario podría darse el caso que olviden algunas cosas que han aprendido.

 

 Así que como buenas y resilientes Wishers no nos queda más que tomar el control de la situación y enfrentar el desafío de educar en casa, ya que por lo pronto no se puede garantizar un regreso presencial “normal”, en este espacio deseo compartir recomendaciones, anécdotas, tips, así como ofrecer recursos didácticos y resolver algunas dudas para lograr combinar las actividades del hogar, ser esposa, mamá, empleada, emprendedora, profesionista y maestra en casa… en equipo, siempre es mejor.

 

 

 

 

Karen Gutiérrez Gallardo

Tlaquepaque, Jalisco.

Arquitecta de profesión y docente por vocación, trabajé quince años en construcción y después estudié la Lic. en Educación en la UdeG virtual, en el 2014 comencé apoyando a varias familias con la decisión educar en casa y certificar a través del INEA, ingresé la SEJ en el 2016 y desde entonces soy maestra de primaria.

Contacto:

Email cecilia.renteria@gmail.com

 Grupo Certificación INEA Homeschooling

https://www.facebook.com/groups/1464615083853912

Blog

https://desescolarizado.blogspot.com/2014/11/educar-en-familia-aprender-juntos.html